EL SUPREMO DICCIONARIO DE LA R.A.E. (IV)
(Religiosa Academia Evangélica)
* Esto no es una burla contra personas ni instituciones concretas, sino una revisión de los valores cristianos y la forma en que entendemos algunas palabras muy usadas en el internacionalmente conocido idioma del "cristianés".
REVELACIÓN
a) Palabra motivadora. Tiene la capacidad de convertir un simple discurso en una guía infalible: Cualquier predicador puede hablar en su congregación con mayor o menor efecto, pero si añade a su discurso la frase “Dios me ha dado una REVELACIÓN…” entonces consigue el mágico efecto de que los oyentes tomen desde ese instante las palabras que pronuncie como si las escucharan entre los truenos y relámpagos del monte Sinaí, o lo que es lo mismo, como verdadera e innegable palabra de Dios. Ningún cristiano que se precie puede cuestionar dicha “revelación”.
b) Palabra derivada en el Nuevo Testamento de "apokalupsis" que significa descorrer el velo que cubre lo desconocido, mostrar algo que estaba escondido, quitar la cubierta. El último libro de la Biblia lleva ese nombre (Apocalipsis en castellano). En todas las veces que se emplea este sustantivo en las Escrituras, con distintos matices, Dios muestra algo al hombre, algo que estaba escondido y es manifestado, algo que estaba tapado y ha sido descubierto. Un matiz importante es saber que la revelación viene de Dios, y no de voluntad humana, de modo que nadie puede traer "revelación" cuando le plazca, porque el que descubre esas verdades escondidas y las trae a luz es Dios mismo en su sola potestad; tampoco la revelación es posesión única de alguna persona particular, ni de ningún "ungido con revelación profética".
VISIÓN
a) Agudeza intelectual que Dios destina en exclusiva para los directores de congregación (apóstol, pastor, presidente, superintendente, obispo…) Con ella, "el siervo" puede “saber” lo que va a suceder, y la utiliza para indicar de qué forma moldear la estructura eclesial a libre criterio, promover nuevos proyectos, construir majestuosos templos de reunión, establecer metas numéricas de crecimiento para la congregación, y estimar los ingresos monetarios previstos por dicho crecimiento. En una congregación, puede darse el caso de gente con visión que no sean los dirigentes (una única excepción): Hablamos de los empresarios, porque gracias a "su visión" han conseguido prosperar y tener todo cuanto tienen. Sin visión no hay metas, sin metas no hay propósito, sin propósito no hay ni crecimiento... ni ingresos.
b) En el Antiguo Testamento, esta palabra suele relacionarse en sus distintos términos con alguna revelación de algo que va a suceder. En el Nuevo, la encontramos traducida de dos palabras griegas distintas (optasía y jórama) que indican mirar fijamente, con los ojos abiertos, algo que puede verse físicamente (aunque a veces se trate de algo espiritual). No hay base pues para pensar que la visión es un estado de conocimiento místico del futuro, ni de agudeza en percibir lo que va a suceder pues, al igual que la revelación, dichas visiones vienen dadas por Dios, cuando Él quiere, y no son traídas por voluntad humana.
PROSPERIDAD
a) Estado económico placentero y holgado que sirve de termómetro para demostrar quién es buen cristiano y quién es un pecador empedernido. Al que todo le va bien, prospera y se enriquece, tiene la evidencia indiscutible de que la gracia de Dios está sobre él por ser un buen cristiano. Al que padece necesidad, o simplemente no tiene cierta abundancia económica (un buen coche y una casa con jardín como mínimo) entonces está claro que Dios le está castigando por su maldad e incredulidad. Cuanto más se tiene, más se es para Dios, de manera que un pobre está al borde de la perdición eterna...
b) Este concepto estaba muy difundido en el antiguo oriente. Es significativo el libro de Job, en el que sus "amigos" le acusan de ser un pecador a causa del mal y la ruina que le sobrevino; a pesar de ello, Dios mismo dejó claro que NO era así, y que la adversidad de Job no se debía a su vida pecaminosa... De todos modos el pensamiento persistió por siglos, y hoy parece resurgir entre algunas comunidades cristianas. Pero hemos de tener en cuenta que Jesús vino a esclarecernos las cosas importantes, y que la iglesia primitiva siguió sus pasos, y ellos nunca hablaron de este tema: La palabra prosperidad NO aparece en todo el Nuevo Testamento, de manera que es obvio que no es un tema importante o determinante, ni para la iglesia, ni para los obreros, ni (sobre todo) para el mismo Cristo.
PACTO
a) Es un trato con Dios usando intermediarios. Si le has pedido algo a Dios y no te ha respondido, la única razón es porque no has hecho un “pacto”. Consiste en que tú pagas una cantidad de dinero a Dios para que te responda a tu petición; a mayor petición, mayor desembolso de plata, claro. En este proceso, ya no te acercas directamente a Dios, sino que algún “ungido” (un siervo con unción) intercede por ti (su oración llega al trono de Dios, sí o sí). Supuestamente Dios responde, tú recibes el milagro, y como todo buen intermediario, el “ungido” se queda el dinero, pues queda un poco lejos el cielo para mandar los billetes hasta el trono de Dios.
b) Del hebreo "berit" (alianza, promesa, compromiso) y del griego "diadseke" (disposición, contrato, testamento). De estas palabras se traduce TESTAMENTO, PACTO (el antiguo y el nuevo) donde vemos la disposición de la ley, que regía el compromiso de Dios de ayudar a los que procuraran cumplir con sus estatutos y el castigo de los trasgresores no arrepentidos. En el antiguo "Berit", el perdón de pecados venía por el derramamiento de sangre de un cordero puro, sin defectos, que tomaba en sí el castigo de los infractores. El Nuevo PACTO que estableció Jesucristo, fue derramar su propia sangre en lugar de la de aquel cordero pascual, y que todo el que creyera en el poder redentor de su sacrificio, recibiría el perdón y la reconciliación con Dios. No hay otro pacto más valioso que este, es el contrato de libertad que Dios regala a todo el que crea en el poder salvador de la sangre de Jesús... Si Dios nos regaló ese pacto o testamento (alto precio para Jesús, pero gratis para todo aquel que en Él crea) ¿Cómo puede alguien hoy día relacionar PACTO con dinero?
FE
a) Requisito indispensable para que Dios responda tus oraciones. Si después de haber “pactado” con Dios, sigue sin venir la respuesta a la oración, no será culpa del “ungido” que oró, sino del peticionario que, a pesar de haber pagado su "pacto", no ha tenido bastante FE para creer que la respuesta viene. Dicho de otro modo, la fe es la garantía de todo “gran siervo” ante una posible no respuesta a sus plegarias: Si el "ungido" falla, será por culpa del cristianito, que puso dinero pero no tuvo FE. Como añadido informativo, decir que esta palabra no se emplea más que para usarla de relleno en cualquier sermón dominical o motivador, pero que en la práctica no es necesario aplicarla ¿Por qué? Porque los cristianos que se creen ser de segundo orden, ya no piden con fe, sino buscan "ungidos" que oren por ellos al hacer "pactos"; y los "ungidos" no necesitan tener fe, porque con el dinero de los pactos les alcanza para todo y más...
b) Dice en Hebreos 11:1 que "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Es un don, un regalo de Dios, no algo que se compre con dinero, ni con penitencias, ni con esfuerzo por agradar a Dios... La fe es muchas cosas más, y tiene matices muy diversos a lo largo de toda la Escritura, pero por ser escueto, cito sólo que es un obsequio gratuito del Altísimo que ayuda a creer lo inexplicable, a estar seguro en momentos difíciles, a tener esperanza de vida eterna basada en los méritos de Cristo y no en los propios, a saber que vendrán dificultades y momentos malos... pero que al final del camino hay una meta segura e inamovible donde nuestra naturaleza débil será cambiada por una espiritual, imperecedera, en el reino de Dios...
SEMBRAR
b) En el Nuevo Testamento destaca esta palabra en la llamada parábola del sembrador, en tres de los cuatro evangelios (Mateo 13:3-9; Marcos 4:3-20; Lucas 8:5-15) Es significativo que lo que se siembra es "la Palabra de Dios", y no dinero a cambio de favores o milagros. Este tema se ha tergiversado a raíz de textos como el de 2ª Corintios 9:6, donde sí se aplica el verbo sembrar para dar una ofrenda; el problema es "para qué" era, y el "cómo" se debía dar: No pretendía ayudar a un renombrado ministerio, ni construir un suntuoso edificio, ni ser usado para una excelente producción discográfica, ni para el enriquecimiento de ningún dirigente eclesial. Era para cubrir NECESIDADES reales de otros cristianos, y con la actitud de desprendimiento gozoso, alegría por saber que se estaba ayudando a otros hermanos, y en ningún caso era una imposición, ni mandamiento solemne; además, no era una práctica semanal ni parte de la liturgia cúltica, sino que el texto habla de una ofrenda que estuvieron preparando por meses los hermanos de la provincia de Acaya para los de Macedonia, quienes estaban en profunda pobreza (2ª Corintios 8:1-2)... Una cosa es ayudar con alegría a los que lo necesitan, y otra muy distinta pagar cuotas por asistir a una congregación...

