sábado

El Sentido de la Navidad

Bueno, ya ha pasado el famoso día de la "Navidad", y no quise publicar nada acerca de este tema hasta que pasara "la fiesta"...

Navidad significa natividad, en este caso el nacimiento de Jesucristo.

Sabemos que la fecha designada para celebrar dicho nacimiento no tiene nada de santo ni de inspirado; a grandes rasgos, era el día en que se creía antiguamente que se producía el solsticio de invierno, pasado mediados de Diciembre, pero ¿Qué tiene de especial ese día? Pues es el momento del año en que el Sol está más lejos de la Tierra que nunca, un "día de tinieblas", a partir del cual el "sol renace de la oscuridad"... Así era y es actualmente en el hemisferio norte el momento del año en que la noche viene antes, cuando el día es más corto y la luz se agota más temprano... En este hemisferio norte en que se escribieron los relatos sagrados, y donde la iglesia romana decidió que era momento de cambiar la festividad pagana que se celebraba por otra que hablara del "nacimiento de otro sol", Jesús, el de Nazaret.

No andarían pastores en los pastos en pleno invierno, y el relato bíblico no se podría dar en estas fechas, pero a estas alturas es bien difícil saber qué día nació Jesús, aunque algunas investigaciones nos podrían acercar mucho a conocer el dato... Pero ¿Será que Él estaba más interesado en que recordáramos su muerte que su nacimiento?

La Navidad es un momento magnífico del año, aún fuera de su fecha natural, para recordar que Jesús se encarnó por puro amor a la humanidad de todos los tiempos, y eso es maravilloso, pero ese fue solo el primer momento de muchos años que, día tras día tomando continuamente su cruz, le llevaron finalmente al Calvario, para consumar la obra que había venido a hacer, y es por eso que cuando vivió su último día de Pascua, le pidió a sus cercanos que le recordaran al tomar el pan y el vino, el Nuevo Pacto de Dios con los hombres...

La Navidad es una fiesta inventada por los hombres, no instituida por Dios, pero al menos me alegraría si muchos de nosotros fuésemos capaces, en estas fechas, de no perder de vista a Aquel cuyo nacimiento se celebra, el que nos regaló cada segundo de vida en completa negación, en perfección, para cumplir el requisito de ser como el cordero de la pascua, limpio, sin mancha, sin pecado, para ser el sustituto de cada uno de nosotros... y eso es motivo de gozo, de alegría y de esperanza TODOS los días del año.

Me gustaría dejaros con una historia IMPOSIBLE, porque ni se dio el caso, ni podría pasar (ya entenderéis por qué lo digo, y es que Dios no es tonto), pero a veces me gusta divagar, y con ciertas historias me digo a mí mismo por qué creo en lo que creo... Ojalá os pueda servir a vosotros también.

¿Qué pasaría si Jesús, con siete años, hubiera venido el día de la Navidad del año 2008 a contemplar la tierra? Recuerda, esto es una fábula, pero ¿Qué hubiera pensado un niñito de sólo siete años al ver nuestro festejos? Os dejo la historia, que comienza con este niño Jesús hablando en voz alta:

EL DÍA QUE JESÚS CUMPLIÓ 7 AÑOS... EN PLENO 2008

Hoy me asomé a la ventana, y estaba especialmente bonito el pueblo, todo lleno de balcones adornados con flores de Pascua, muérdagos, luces de colores... ¡Cuando yo nací no había estas cosas! Mi mamá me contó que aquel día olía mal allí; al menos los animales que producían el hedor nos rodeaban y le daban algo de calor al establo donde vi la luz de este mundo, recíen nacido en carne humana... Era una experiencia inexplicable para alguien como yo, acostumbrado a otro ambiente más... glorioso.

He descubierto un aparato muy entretenido al que llaman televisión, y es sorprendente, porque parece como si metieran gente pequeñita en una ventana, y contaran las cosas que pasan en el mundo. Gracias a ella, me he llevado una gran sorpresa, porque me he enterado que muchos celebran hoy mi cumpleaños ¿Quién lo iba a imaginar? Yo no lo pedí, pero creo que me quieren dar una fiesta sorpresa, porque veo a la gente muy atareada corriendo de un lado a otro para comprar regalos, preparar comidas suculentas, ponerse sus mejores trajes, pero ¡No voy a poder ir a todas las fiestas! ¿Por qué no celebran mi fiesta en esta casa, o en un lugar sorpresa? Un sitio está bien, pero tantos a la vez va a ser agotador...

Algo hay que no entiendo, se trata de un señor un poco obeso vestido de rojo. y blanca barba postiza. Me asusta un poco porque grita ¡Jo, jo, jooooo Feliz Navidad! Y encima dicen que viene en un trineo volador tirado por renos ¡Esos animales tienen que estar bien endemoniados para poder volar!

Bueno no sé quién es ese chapulín colorado, porque en este pueblo desde luego que no vive. Le da caramelos a los niños en las calles, y hay figuras suyas por todos lados ¿Será el encargado de prepararme la fiesta? Estoy deseando que llegue el momento, pero por si acaso, me quedaré en casa con mamá, para que la sorpresa sea auténtica.

Aún me pregunto dónde podré guardar la cantidad de regalos que me están comprando: Juguetes, perfumes, ropa... Cuando vinieron los magos fue más sencillo, porque eran cosas de gran valor que cabían en un lugar de la casa, pero esta vez no vamos a tener sitio para tanto... Y encima he visto que están escribiendo unas tarjetitas, como de felicitación, por cientos, por miles ¡Por millones! Apenas si sé leer... Voy a tardar años en leerlas todas, y si les tengo que responder no acabaré hasta que me crezca barba. Pero valdrá la pena, porque seguro que expresan lo bueno del corazón de cada persona hacia mí... Mejor me quedo un rato jugando con el caballito de madera que me acaba de regalar mi familia, y espero a que comience la fiesta; estoy entusiasmado, no podía imaginar que tanta gente se acordara de mí.

Pero pasaron las horas, y la espectativa de aquel Jesús niño se convertía con el paso del tiempo en extrañeza... ¿A qué hora le harían la fiesta? Y es que empezaba a anochecer, y esas horas no son ya para celebrar fiestas conmemorativas de nacimiento, no al menos para niños de solo siete años.

Sus padres sí sabían lo que pasaba, y pensaron que sería cruel ocultarle la verdad a su tierno hijo... Sus hermanitos eran más pequeños que él, y no entendían nada, pero Jesús estaba demasiado inquieto ese día tan especial. Por eso, María, encendió la TV en cierto canal y llamó a su primogénito, lo sentó sobre sus rodillas y lo abrazó tiernamente para que Jesús viera lo que estaba pasando.

Era un documental de cómo se celebraba la Navidad en diversas partes del mundo... La familias se unían y comían manjares especiales destinados a aquel día, y Emmanuel, como a veces le llamaban, descubrió que... Los regalos se los daban unos a otros, no eran para Él... Las tartas y pasteles no tenían 7 velitas que soplar... Ni las ropas, ni los perfumes, ni los bombones, ni las viandas eran para Él... ¡Ni siquiera los juguetes! ¡Esos eran para otros niños!

Entonces, con los ojos entornados, con lágrimas amargas resbalando por sus tiernas mejillas, Jesús abrazó a María mientras le preguntaba:

¿Por qué hacen eso, mamá? ¿No se dan cuenta del daño que me hacen? ¿Por qué celebran mi cumpleaños y me dejan fuera de sus fiestas? ¿No hay tiempo para mencionarme en sus conversaciones? ¿No hay ni un solo regalo para mí? ¿Dejarán un día como hoy a un niño sin juguetes? ¿Por qué se felicitan entre ellos y a mí me olvidad? ¡Pero si dicen que la fiesta es en mi honor y ni pronuncian mi nombre! ¿Por qué la llaman Navidad? ¿No podrían llamarla el dia de la familia, o el de "barbablanca", o el de las comilonas? ¿Le tuvieron que llamar "Mi Nacimiento"?

María lo abrazó más fuerte, José se acercó para acariciarlo, y entonces el niño, se hizo hombre de golpe por el impacto de la realidad que le aguardaba, de ese mundo lleno de indiferencia e incomprensión por parte de aquellos a los que tanto Él amaba. Fue allí, en ese momento, cuando comprendió que el barbudo usurpador de rojo le había quitado todo el protagonismo, y los regalos, y la fiesta, incluso la atención de todo el mundo, se los había llevado volando en el trineo poseído, y es que lo del color rojo fuego era muy sospechoso...

Jesús miró al cielo, y dijo en voz baja:

Padre, el trago de este cáliz va a ser más largo de lo que esperaba... ¿De verdad tengo que morir por aquellos que ni me conocen, ni me quieren, ni se acuerdan de mí, y que quizás nunca comprenderán mi sacrificio de amor puro?

Pero no hubo respuesta, Él la conocía... Había venido a este mundo para eso pero, sólo era un niño de siete años, así que además de hacer muchas preguntas, sólo sabía llorar, y apreciar el cariño de quien se lo supiera dar...

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Jesús, por eso y por muchas otras cosas, hoy te quiero decir a Ti:

¡Feliz Navidad!
Día glorioso en que viniste a dar,
Despojado de tu gloria y de tu bienestar,
A sufrir en este mundo de indiferencia sin igual,
Y a pesar de todo viniste, y te pudiste negar...
Porque me amaste primero es que te puedo amar,
y entendiendo eso repito de nuevo mi cantar:

¡Gracias por darnos esperanza!
¡Gracias por reconciliarnos con Papá!
¡Jesús, muy feliz Navidad!


miércoles

Sectas Demasiado Cercanas

Las sectas se definen como grupos radicales, normalmente religiosos, por lo general pequeños (no siempre) pero con alto índice de expansión, integrados por hombres y mujeres asociados voluntariamente tras una conversión religiosa. El tamaño de la secta suele depender del carisma del líder, y si existe algún personaje relevante o famoso de por medio, el tamaño de la secta crece de forma geométrica. Ciertas personas usan los medios de comunicación, como la TV, para adquirir ese carisma y lograr sus objetivos: El de un crecimiento masificado que llene sus bolsillos.

Para determinar si un grupo es una secta o no, podríamos fijarnos en la existencia de estas características en la organización: Intransigencia con otros modos de pensar diferentes al del grupo, intolerancia, fanatismo, dogmatismo, nepotismo, fe ciega, soberbia, obediencia a un líder o gurú y formación piramidal de la comunidad (escalafones de poder que siempre acaban en un único individuo en la cúspide).

Pero por no extenderme en demasía, me gustaría que cualquiera que leyera estas letras pudiera tener unas nociones generales acerca de las características de las sectas. Hay mucho material en la red que puede constatar esta afirmación por ejemplo en WIKIPEDIA y otros muchos lugares especializados, pero quería hacer esta aproximación desde este sitio. ¿Por qué? Porque muchos pertenecen a sectas sin saberlo; habitualmente, cada secta llama secta a las demás, a todas menos a ella misma, porque el término ha llegado a ser peyorativo (originalmente sólo designaba a un grupo de personas con afinidades comunes, con referencia a algún tema cultural, religioso o social. Ver RAE) y es que ya sabemos que el tiempo va cambiando el sentido de las palabras, como vimos en un artículo anterior sobre la palabra HEREJÍA.

De modo que te pido que hagas un ejercicio conmigo. Si te reúnes en algún lugar con más gente, si compartes afinidades en grupo, o asistes a congregaciones de cualquier índole, ve marcando cuántas similitudes existen entre las características de una secta y el lugar donde tú te reúnes. Dios quiera que no encuentres ninguna, porque si hay muchas cosas que concuerden con lo que vives... Es momento de leer la Biblia (por no decir que es momento de salir corriendo de allí).

De modo que este tema no es de risa; podríamos identificar si formamos parte de una secta, según las coincidencias de dicho lugar con un mayor o menor número de estas características. No las cito todas, pero sí algunas de las más comunes e indicativas, y mezclo en la siguiente relación algunas de las características de las denominadas sectas destructivas, que usan técnicas sutiles, pero con resultado aterradores. Ve sumando las coincidencias, y a ver con que nota pasas:

CARACTERÍSTICAS DE LAS SECTAS

1) La asociación al grupo es voluntaria, aunque puede ser inducida o fomentada. (Campañas, eventos, publicidad diversa)

2) La membresía puede presuponer cierta exigencia personal comprobada o sometida a examen por las autoridades del grupo. (Exigir para ser miembro algún ritual, tal como un cursillo, una iniciación, un "encuentro motivacional"...)

3) Puede existir una pretensión de exclusividad, por lo que sanciona con la expulsión (o algún modo de disciplina) a los que contravienen a la doctrina, preceptos morales u organizativos del grupo.

4) Puede existir una pequeña élite de personas a las que se les asigne un conocimiento o habilidades especiales, (revelación, visión) así como una supuesta autoridad que el grupo debe reconocer con sumisión absoluta.

5) Aspiración a la perfección personal (cualquiera que sea el modo en que ésta se conciba, por ejemplo, la santidad, “el karma”, la medida de buenas obras realizadas)

6) Afirmación real del sacerdocio de todos los creyentes.

7) Participación laica, en la que todos pueden tener una función con la que se sientan útiles (aunque solo lo sientan y no lo sean). Los puestos de poder, de todos modos, solo están al alcance de los que el líder decida.

8) Existencia de un líder, o grupo de líderes, cuya decisión es la única que cuenta. El líder controla todos los movimientos de los miembros, así como su dinero y no se somete a las mismas reglas que los seguidores. Pero los adeptos se creen el mensaje o se lo terminan creyendo.

9) Organización autoritaria y piramidal: No existe la democracia en ninguno de los escalones ni se permite la crítica (murmuración) y se inculca el destierro del pensamiento crítico mediante sobradas repeticiones que desalienten a los murmuradores de hacerlo, por amenaza de algún castigo, ya sea humano o divino.

10) Aislamiento de los adeptos del mundo en general y de las relaciones familiares en particular.

11) Se controla por parte del liderazgo toda la información personal que les llega, y es usada para manipular a las personas que son descubiertas en su intimidad por medio de este conocimiento con ánimo de control.

12) Se instala un discurso demonizador del "mundo"; a la vez que se insta a los adeptos a depositar una confianza ilimitada en la secta. Es decir, lo que está fuera es malo y lo que se predica en la secta es la única “verdad” aceptable.

13) Las artimañas y habilidades y carisma del líder, definen el volumen de crecimiento de la secta. Un líder famoso implica muchos miles de miembros; uno desconocido solo unos cientos de personas.

14) Se caracterizan por una notable pérdida de identidad en sus miembros, creando una especie de mundo interno donde el líder (o los líderes) posee el control total del grupo. (Ejemplo: El líder habla y los demás acatan sin pensar sus palabras como mandatos incontestables, como si vinieran de un “dios”, lo que llamo “síndrome del calienta-bancos”).

15) En muchos casos se atraen a los nuevos miembros predicando soluciones fáciles a los problemas de la vida, salidas inmediatas a situaciones de opresión personal o crisis depresivas, el pasaporte al paraíso luego de la muerte o la iluminación en vida.

16) Se utiliza la repetición continua de ciertas frase o lemas para conseguir en forma paulatina que los seguidores obedezcan ciegamente el dogma, sin espacio para opiniones o sentimientos personales de libertad de criterios, abandonando gradualmente el propio discernimiento. Esto es conocido coloquialmente como “lavado de cerebro” y se da en un porcentaje alarmante de nuestra población, justamente porque pasa inadvertido a los que son sometidos a ese proceso de “suaves palabras” y mensajes subliminales, que a veces incluso se visten de Biblia sin serlo (o de Corán, o Sabiduría Oriental, según el lugar y la cultura). Pero en todo caso son estratagemas para anular la voluntad de los integrantes del grupo.

17) Son grupos que se dotan a sí mismos de la estructura y de la organización requerida para administrar la identidad de sus adherentes en función de un conjunto claramente definido de creencias o ideologías, pero además hay que considerar que las sectas presentan un inconformismo frente a las iglesias denominadas mayoritarias, y a veces rivalizan con estas para superarlas en número. (Esto no excluye de ser secta a los grupos mayoritarios que cumplan las otras características antes citadas).

18) Los líderes suelen conseguir que otros trabajen para ellos, tanto en la organización, como fuera de ella para suministrarles dinero suficiente para su vida cómoda (cuando no abusan con riquezas y lujos desmedidos, que muchos casos hay también de ello).

19) Por ello, suele existir algún tipo de cuota económica para los miembros, que asegure la buena continuidad monetaria del líder (llámense compromisos, ofrendas, diezmos...)

20) Aunque digan basarse en algún libro sagrado, usan esas enseñanzas fuera de su contexto, con el fin de hacer entender los propios propósitos de la organización. Eso explica la cantidad de movimientos existentes, incluso en el cristianismo, en el que todos dicen tener como única base la Biblia pero cada cual predica una cosa. El problema no es la mejor o peor interpretación de la Biblia, el problema es la ignorancia e indiferencia del pueblo que ni se preocupa por estudiarla, porque de hacerlo descubriría a muchos falsos maestros...


El parecido de estas características con la realidad de muchos grupos religiosos “cristianos” actuales que sobreentienden la supremacía del líder y las demás cosas citadas, es estremecedor, alarmante.

Hay que aclarar que entre las sectas hay distintos grados de peligrosidad o supuesto daño a sus componentes. Evidentemente, hay sectas o movimientos que llegan a producir vejaciones, daño físico, y diversas depravaciones, cosas que son llamativas y nos avisan inmediatamente de que algo no marcha bien en ese lugar, pero ¿Qué hacemos con esos daños que no son tan visibles? ¿No son malos los daños a largo plazo que no se ven de forma inmediata? ¿Nos quedamos de brazos cruzados ante los daños morales provocados en las personas? Las sectas que se distinguen por las características citadas arriba, pero lo peor es que tienen efectos secundarios, pues provocan en sus presas trastornos a medio y largo plazo, tales como: Miedos, inseguridad, culpabilidad injustificada, pánico a la muerte, realidad distorsionada, paranoias, depresiones que pueden llevar al suicidio, y ateísmo: Una desilusión tal, que hace que la gente deje de creer en Dios (en ese que le vendieron en la secta pero que no es la verdadera imagen de Dios [ver artículo anterior]) y les lleva a la más profunda desesperación...

Es demasiado serio este asunto, con secuelas que en ocasiones nadie percibe o sabe solucionar. Por eso, si te parece, por cada característica que hayas detectado entre las 20 de arriba que se den en algún lugar que frecuentes o conozcas, le asignas un punto... Y si pasas de diez en este test ¡Sal corriendo ya! Y si después de llegar aquí piensas que el sectario soy yo, porque a ti no te puede pasar eso ¡Entonces anota 3 puntos más de castigo! (ja, ja, es broma) Ya fui un sectario por mucho tiempo, y ando desintoxicándome, (Dios me guarde de caer de nuevo en sus garras) y te aseguro que vivo mucho más feliz que antes...

Dios no habita entre fariseos, ni entre ladrones que hacen negocio del Evangelio, ni entre manipuladores que solo pretenden sacar reconocimiento, fama o dinero de sus “fieles”...

No me corresponde a mí decirte esto quizás, es cosa de Dios con cada cual, pero me vas a perdonar, porque veo a demasiada gente sufrir a causa de esto, gente a la que quiero, a la que aprecio, y aún a la que amo, y no puedo callar como si no fuera mi guerra, porque lo es. Está claro que Dios es el que debiera tener la primera y la última palabra en todo esto (no yo), por algo Él es Alfa y Omega, Principio y Fin, pero hay momentos en los que uno no puede callar más.

domingo

El Dios de los Ateos

Dicen que ateo es aquel que no tiene o no cree en Dios, en ningún Dios, pero esa es una afirmación que, pese a parecer categórica es demasiado subjetiva ¿Por qué?

En cierta ocasión, Máximo IV, un "patriarca" cristiano, recitó estas palabras:

"El ateo, al rechazar a Dios, lo que rechaza es la imagen que él se ha formado de Dios, y es posible que, si hubiera sabido a tiempo que había otras imágenes y las hubiera aceptado y vivido de antemano, no habría llegado a la negación. Es fácil descartar el ídolo que uno ha fabricado cuando deja de funcionar. Yo tampoco creo en el dios en que los ateos no creen".

Todos sin excepción, tenemos la tendencia de hacernos una imagen de lo que está arriba en los cielos: Unos le ponen cara, o color de pelo y ropajes especiales; otros le atribuyen penas y glorias, hazañas y desgracias sísmicas; otros le prejuzgan como juez injusto, sin darse cuenta de que ese juicio les convierte a ellos mismos jueces (injustos), que juzgan sin dejar a Dios que se defienda (si es que quisiera hacerlo); otros lo asemejan a estatuas e imágenes que ni ven ni oyen ni caminan, pero las culpan luego por no responder a sus plegarias; otros dibujan un dios justiciero e inmisericorde; otros por el contrario solo creen en el dios que lo perdona todo sin más, el que es como necio que no se da cuenta de nada; y están los que piensan que son muchos los dioses, o los espíritus, o los antepasados y ancestros; y como no, están los que jamás ni siquiera escucharon el nombre de Jesús… ¿Qué se yo cuántos modelos de personas hay?

Y todos y cada uno de estos grupos, y los miles que no habré citado, forjan la imagen de “su dios”, que llega a ser incluso imperfecto, titubeante, errático… Y claro ¿Cómo creer en semejante dios? Como dijo Máximo IV, “yo tampoco creo en ese dios que ellos han negado” porque han negado una imagen, un sucedáneo, una desfigurada copia, sin darle la oportunidad de manifestarse al verdadero Dios. No, no soy el que tiene todas las llaves para abrir los baúles del conocimiento, pero si por algún motivo conoces a alguno de esos que “no cree en dios” (o mejor, que no cree en “su” dios), no dejes pasar la oportunidad de mostrarle con tu vida cómo es en realidad el Hacedor de maravillas.

¿No eres capaz de hacerlo? ¿No sabes mostrarlo en tu vida? ¿Piensas que yo tampoco lo hago? Pues nos queda mucho camino entonces, porque debiéramos ser cartas escritas por el Espíritu de ese Dios que muchos no conocen aún, y si no le hemos dejado poner ni una sola palabra para que puedan leerla los que nos rodean, entonces es momento de pensar si de verdad hemos conocido a Dios, si hemos experimentado ese “popular” nuevo nacimiento relatado en el capítulo 3 del Evangelio de Juan. Aclaro en este punto, que “nacer de nuevo” no consiste en una “oración mágica” seguida del desinterés más absoluto por Él. Una oración no equivale al arrepentimiento, ni al cambio de rumbo, ni al deseo de volver al origen anterior a ese hombre caído en el Edén, ni a creer con todo el corazón...

¿Cómo es el Dios en el que crees? ¿Ha marcado tu vida? ¿Te ha sellado con Su Espíritu? ¿Cómo le conoces? ¿De primera mano o por las predicaciones de otros?
Pues, si hemos de tirar algún mito en este día, creo que no hay otro más importante que este:

NO ES LO MISMO CONOCER COSAS ACERCA DE DIOS QUE CONOCER A DIOS.

Buscar es el principio del camino para hallar, y si muchos no le conocen hoy, no es porque Él no se haya mostrado, sino porque no le han buscado a Él, sino a lo suyo...

Demasiadas personas conozco (y yo fui uno de ellos) que en lugar de buscar a Dios, sólo se acuerdan de Él para recibir los beneficios que dicen que ofrece: Prosperidad, salud, milagros, experiencias místicas, sentirse útiles, encontrar trabajo, paz interior... “Panes y peces” en definitiva.

No digo que Dios no sea capaz de dar esto y más, pero a veces pedimos mal, pensando solo en nosotros y olvidando el reino de Dios y la voluntad del Creador.

Luego de formar falsas expectativas, estas pueden no cumplirse y culpamos por ello a ese Dios que “fabricamos” a nuestra conveniencia. A veces, ni siquiera lo hemos fabricado nosotros mismos, sino que hemos creído sin vacilar el dios que algunos “iluminados” se inventaron, por desconocimiento, por ignorancia, o incluso con mala intención para obtener un beneficio (económico, mayormente) de aquellos adeptos a los que convencen. Por eso, yo tampoco puedo creer en ese dios que algunos se inventan, y desde luego que no podría creer en ese Dios que se fabrican los ateos, es lógico que ellos tampoco lo hagan, porque Dios no es así.

No hablo con conjeturas, hablo de algo que aparece en los famosos “Diez Mandamientos”. El segundo de ellos ha sido objeto de burla de muchos que hoy se llaman cristianos, y ha sido suplantado por otras palabras que dijera Jesús muchos años después de esto. Por supuesto que las palabras de Jesús tienen validez innegable, pero ¿Por qué olvidar lo que Dios le dijo a Moisés un día? (Lo digo porque muchos parecen querer vivir en la ley. Pero lejos de ellos, podemos extraer enseñanzas del segundo mandamiento, que dice:

“No te harás imagen*, ni ninguna semejanza* de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy tu Dios, fuerte, celoso...” (Éxodo 20:4-5, versión RV).

*Imagen (hebreo: pésel) es una talla, una imagen esculpida, una estatua.
*Semejanza (hebreo: temuná) es forma, manifestación... Incluso fantasma (algo no visible)

De donde el segundo mandamiento no solo “condena” la talla de cualquier tipo de imágenes (de Dios o cualquier otra criatura, incluso humana) sino que también advierte contra las “semejanzas”, que pueden ser esas imágenes que formamos en nuestras mentes y con las que inventamos a ese dios enclenque que no es el verdadero Todopoderoso, magnánimo, justo, lleno de amor y que a la vez no puede ser burlado; nuestros pensamientos acerca de Dios no tiene por qué ser iguales al propio Dios.

Es tiempo de meditar en los caminos que andamos, para ver a dónde nos conducen, y procuremos no hacernos nuestras propias imágenes de Dios, que si estuvieran erradas, nos podrían alejar de Él en lugar de acercarnos. Dios no es un mito, tampoco es una religión; solo buscándolo de veras, en primera persona, se le puede encontrar. Y luego vendrá lo demás...

El Pozo

Si me lo permitís, me gustaría compartir un pensamiento en clave de humor, quizás un tanto irónico, pero en nada deseoso de ofender a nadie, porque yo mismo estoy retratado en esta fábula que viene a continuación, de modo que ni yo me escapo hoy… Quizás tú sí lo consigas.
Mi lucha es estar libre de pecado ¿Pero para qué? ¿Para tirar la primera piedra? No, mejor tiraré esta especie de parábola que comienza con un pareado:



Un hombre cayó en un pozo del que no podía salir.
Por fortuna estaba seco, pero se vio atrapado allí…

- Un matemático le dijo: Calcularé la parábola que describiste al caer en ese pozo.
- Un periodista le dijo: ¿Cuánto pides por la exclusiva de la historia del pozo?
- Un recaudador de impuestos dijo: ¿Ha pagado usted el impuesto sobre caídas inmuebles?
- Un abogado dijo: Le dejo mi tarjeta por si quiere reclamarle daños y perjuicios al dueño del pozo.
- Un barrendero dijo: Haga el favor de no echar tierra fuera del pozo, que lo ensucia todo.
- Una persona auto-compasiva dijo: ¡Este pozo no es nada comparado con el mío!
- Un "criticón" dijo: Vaya, vaya ¿Te caíste en el pozo verdad? Deja que se lo cuente a mi vecina…
- Un psicólogo dijo: Hasta que no creas en ti mismo, y visualices que puedes salir de ahí, no conseguirás nada, y te quedarás hundido en el pozo.
- Un catastrofista dijo: Más vale que te acostumbres a estar ahí, porque cuando te mueras te quedarás para siempre bajo tierra.
- Un optimista dijo: Alégrate, que las cosas te podrían ir peor fuera del pozo.
- Un pesimista dijo: Las cosas van a empeorar en los pozos.
- Un mentalista dijo: Es el momento para que te concentres en ti, y no en el pozo. Debes limpiar tu ser interior de malas influencias…
- Un hipnotizador dijo: Estás cansado, duerme… Ahora está en el Caribe, tomando el sol en la arena…
- Un corredor de seguros dijo: Si perteneciera a mi compañía le indemnizaríamos por cada día de permanencia en el pozo, pero como no aceptó mi oferta en su día…

Luego de pasar toda esta gente, como era domingo, comenzaron a pasar personas de distintos “grupos religiosos”:

- Un fariseo dijo: Solo la gente mala cae en el pozo, así que tú te lo has buscado. Iré a buscar piedras…
- Un levita le dijo: Ahora no tengo tiempo para ti, tengo que limpiar el templo.
- Un católico dijo: Encomienda tu escalada a San Bernardo de Mentón, el patrono de los alpinistas.
- Un musulmán dijo: Alá es grande. Entonces le marcó donde estaba el oriente para que supiera hacia donde dirigir sus plegarias.
- Un monje budista dijo: Seguramente fuiste una mala hormiga en una vida anterior, y por eso has vuelto ahí, para que recapacites.

Y por último, como sus reuniones son un poco más tarde, pasaron algunos grupos de cristianos:

- Un tele-predicador le dijo: Estás ahí por no hacer donativos a mi ministerio glorioso.
- Un tele-evangelista dijo: Pon tu mano sobre la pared del pozo y ¡Recibe el milagro ahora! ¡Sales del pozo! Como no consiguió que saliera de allí, le invitó a que asistiera a su próxima cruzada de fe y milagros.
- Un ujier (acomodador) de cierta congregación le dijo: No tengo tiempo para sacarte, tengo que llegar al templo antes que nadie para abrir la puerta.
- Un líder de alabanza dijo: Mientras que estés en el pozo, canta al Señor, y si escuchas el ritmo que sale de “mi iglesia”, bate las palmas con fuerza, aún en lo profundo de tu problema, como Pablo y Silas.
- Un tesorero le dijo: Después le digo al ujier que pase por aquí para recoger tu ofrenda.
- Un adventista dijo: Algún día vendrá el Maestro, y entonces no importará que estuviste en un pozo.
- Un reformista dijo: Ahora tienes tiempo para pensar en qué reformas le harás al pozo.
- Un fundamentalista dijo: Mereces estar en el pozo.
- Un bautista dijo: Necesito ir a estudiar un poco, para ver si descubro por qué caíste en el pozo.
- Un pentecostal dijo: Sólo confiesa que no estás en el pozo ¡Declara que eso no es un pozo!

Creo que ese día solo salieron a la calle los “malos cristianos”, porque estoy seguro que tú, aún perteneciendo a alguno de esos grupos, no te habrías quedado impasible… Mala suerte para el pobre hombre que no pasara alguno de nosotros por allí ¿Verdad? Porque nosotros sí sabemos hacer las cosas bien…

Finalmente pasó por allí Jesucristo. Viendo al hombre hundido en el pozo, se tiró al suelo, ensució sus ropas, le extendió la mano para tomar la suya, y lo ayudó a salir de allí. Luego le dijo: “Cree en mí, que soy la Vida y el Camino, no peques más, ya has visto que yo te puedo ayudar…Persevera hasta el fin y serás salvo…”

De manera que quien diga ser cristiano, que transforme su conocimiento de Dios en fe confiada, y que ponga esa fe a trabajar, para ayudar a cuantos le rodean a salir de sus “pozos”.

Todo lo que estudiemos nos enriquecerá, todo lo que descubramos nos hará crecer, todo lo que compartamos nos edificará… Y el fruto de todo eso deberá acercarnos a conocer el Amor que obra desinteresadamente, el que surge de un corazón lleno de la plenitud de Dios, y que no hace las cosas porque lo digan ciertas normas, sino porque ese precioso Amor mismo es el que provoca gratitud, esa gratitud que hace que actúes como Cristo haría.

Recordar el capítulo 13 de la Primera carta de Pablo a los Corintios, no nos vendría nada mal a estas alturas, y leerlo como no habiéndolo leído nunca antes nos podría ir bien; quizás aprendamos algo que creíamos saber...

Hacer las cosas bien no es en sí el amor, pero no puede el Amor vivir sin ese bien obrar.

martes

Soy un Hereje

Recordando al mono del post anterior, ese que quería llegar arriba y tomar los jugosos plátanos pero cada vez que lo intentaba recibía una paliza de sus “compañeros”, tengo que decir algo ¿Sabes que tiene nombre? ¿Sabes como le llaman los demás chimpancés? Le llaman HEREJE…

Le llaman hereje por querer alcanzar algo mejor.
Le llaman hereje por no conformarse con lo mismo que “su grupo”
Le llaman hereje por investigar si esos “plátanos” pueden ser buenos… O quizás no.
Le llaman hereje porque no opina igual que la mayoría.
Le llaman hereje por querer encontrar explicación a esas “palizas irracionales”.
Le llaman hereje por sentirse libre para actuar como cree que debe hacerlo.
Le llaman hereje por no ser un preso oprimido por las normas institucionales.
Le llaman hereje por pensar, por no agachar asustado su cabeza.
Le llaman hereje por soñar que quizás haya una vida mejor fuera de “las cuatros paredes” de la jaula…

¿Y sabes lo peor? Que los mismos “compañeros” que le llaman “hereje”, son presa de sus propios prejuicios, de costumbres adquiridas y repetidas irracionalmente, incluso en el uso de esa palabra “hereje”… Y es que en una jaula no se puede soñar con vivir fuera de ella, ni con saltar de árbol en árbol tomando la comida fresca por uno mismo… Eso es una utopía, de modo que mejor se etiqueta al tipo que lo intente de “hereje” (cual insulto semejante a una condenación eterna y segura), y así nadie más querrá seguir los pasos del osado/a.
Si quieres leer más del tema, puedes...

El tema es que si hablamos de religiones, cristianismo y varios, es paradójico que (sin querer entrar en discusión entre grupos denominacionales) los católicos llaman herejes a los protestantes, los evangélicos hacen lo propio con los católicos, dentro de cada uno de estos grupos hay subgrupos o sectas (perdón, quise decir denominaciones) que igualmente afirman que los demás son los herejes… Y en todo este revuelo, multitudes de personas mueren sin saber que hay un Cristo maravilloso, y que es el Camino para alcanzar la vida plena, y la eterna, porque Él mismo es la Vida.

Y cuando digo esto, tengo que aclarar que la palabra “hereje”, en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, tiene como primeras definiciones estas:

1.Persona que niega alguno de los dogmas establecidos por una religión.
2.Persona que disiente o se aparta de la línea oficial de opinión…

Pero no deja de ser curioso como este ilustre diccionario es también presa de la cultura represiva en que fue escrito, porque etimológicamente hablando, la raíz original de “hereje” para nada tenía que ver con la religión, de modo que ¿A qué viene esa primera definición? ¿Quién marca cual es el dogma correcto? ¿La Academia de la Lengua ahora imparte clases de Teología? (*) ¿Y nosotros le seguiremos la corriente una vez más? Pues yo no tengo esa intención.

En la WIKIPEDIA podemos leer muchas cosas acerca de esta palabra:

“Basándose en la etimología griega de la palabra, que proviene de "hairesis", que significa una elección o un grupo de creyentes, es una escuela del pensamiento. La herejía es la expresión de una visión desde algo preestablecido, un credo. Por ejemplo, los católicos creen herejes a los protestantes, mientras que para algunos no católicos el catolicismo es considerado como la "Gran Apostasía". En la antigüedad no tenía un significado peyorativo.”

Por otro lado, recomiendo la lectura de un artículo publicado por “Monja Clandestina” en su blog Teosubversión, y también su segunda parte de la que extraigo algunos recortes y me permito resaltar algunas citas:

La palabra hereje viene de “hairesis”: Decisión tomada, me permite ser hereje sin tener que pedir perdón. […] La palabra "hairesis" era en principio "airesis." De "airesis", vino "airetikos", siempre dentro de la matriz griega. "Airetikos" se refiere a un acto que se salga de lo establecido, sin que necesariamente signifique una contravención ni una ilegalidad. Se trataba de una libertad de elegir, y esa elección no constituía delito. […]

Pero elegir fuera de las normas propias de lo común y corriente, le daba al "airetikos" cierta notoriedad. No siempre una mala notoriedad. "Airetikos" podría ser un artista fuera de lo ordinario, es decir extraordinario, alguien que se expande fuera de las normas teóricas de lo artístico y que sale de lo convencional. En la antigüedad, a muchos de los mejores geómetras y matemáticos se los elogiaba por "airetikos", por haberse atrevido a indagar más allá de lo establecido. […]

Sin querer darse cuenta, algunos evangélicos y protestantes toman la misma definición de Hereje y Herejía que la que quedó como uso local de mano de escolásticos, inquisidores y conciliares católicos.
..

El sustantivo "pro-airesis" muestra que la herejía puede ser más bien saludable y honesta, que puede ser una muestra incluso de la libertad de conciencia para poder tomar decisiones en cuanto a la fe. Cuando una persona tiene "pro-airesis", tiene madurez, es una persona adulta con capacidad intelectual desarrollada que le permite tomar decisiones independientemente de todos sus ayos.

De modo que cuando empleamos la palabra “hereje” como sinónimo de algo malo o de desvío doctrinal, en realidad NO estamos tomando el sentido original de la palabra, sino el que le dio la historia de la iglesia “católica”. Veamos:

La historia comienza gobernando Constantino I el Imperio Romano, a principios del siglo IV d.C. Tuvo lugar en el año 317 el Concilio de Nicomedia (Nicea en latín) que entre otras cosas se erigió como tribunal para condenar a Arrio con la excomunión, si este no se retractaba de sus “pensamientos heréticos”, es decir, fuera de lo establecido por los dogmas que se estaban estableciendo por entonces. Aquí comenzó a usarse en todo despectivo o amenazante la palabra hereje (hasta entonces había sido algo así como sinónimo de elegir…)

Por no alargar la historia, podemos llegar hasta el año 1656 donde se dicta la bula “Gratia Divina” que da por definir la herejía como: “Enseñanza, creencia o defensa de dogmas, propuestas u opiniones en contra de las enseñanzas de la Santa Biblia, los Santos Evangelios, la Tradición o el Magisterio” [énfasis añadido].

Muchos textos corroboran el peregrinar hasta el deterioro del término “hereje”, pero baste con algunas anotaciones para tomar conciencia del cambio semántico:

“Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma” (Código de Derecho Canónico - CIC can. 751). -CIC# 2089.

“La herejía es la oposición voluntaria a la autoridad de Dios depositada en Pedro, los Apóstoles y sus sucesores y lleva a la excomunión inmediata o "latae sententiae" (Ver CIC can. 1364), es decir, a la separación de los sacramentos de la Iglesia.”

Bajo esta torcida visión, pretendían explicar por qué algunos personajes, fueron considerados herejes por motivos doctrinales (Lutero, Erasmo, Pedro Valdo, Calvino, Valentino y Pelagio…) La lista sería interminable. Pero sorprende aún más como convivió con la historia del “cristianismo” la que podríamos denominar “herejía científica” que en lugar de considerar la ventaja de tener mentes privilegiadas que traerían avances tremendos al mundo, prefirieron usar nuevamente la palabra “hereje” en tono despectivo y acusador, con personajes como:

- Hypatia de Alejandría, que a principios del siglo V de nuestra era, murió golpeada, arrastrada desnuda por la ciudad y despellejada, por el simple hecho de ser una adelantada filósofa y tener una mente preclara para la aritmética… como “problema añadido”, era mujer. Algo que parece estar ligado a ella, fue que uno de los lugares donde se la había podido ver a menudo, fue quemado por otros “cristianos”; hablamos de la famosa “Biblioteca de Alejandría”.

- Copérnico murió después de publicar un libro que establecía que la Tierra no era el centro inmóvil del Universo… Ya conoces la historia.

- Galileo Galilei tuvo que retractarse por decir que la Tierra giraba alrededor del Sol, para no morir de manos de la Inquisición…

¿Y qué diremos si recordamos a Jesucristo? ¿Acaso no fue un hereje para los supuestos “entendidos religiosos” de su época? ¿No creían que se salía del tiesto con sus enseñanzas y afirmaciones?

¿Por qué le cuesta tanto a nuestra cuadriculada mente admitir los cambios?

Por eso, en vista de esta escueta lista de personajes que marcaron historia, que fueron catalogados de “herejes”, podríamos decir que verdaderamente lo fueron, pero no en el sentido despectivo con que los catalogaron, sino con el del origen real de la palabra, el de personas que DECIDIERON ser distintas, formar parte de algo diferente, sobresalir en sus respectivas épocas por buscar (cada cual a su modo) la verdad, o un mayor entendimiento del mundo que les rodeaba.

De modo que si alguno quiere seguir diciendo hereje para descalificar a otro por su forma de pensar, que lo siga haciendo, pero a sabiendas de que le sigue la corriente a la “Santa Inquisición de la Iglesia Católica Romana”.

El Nuevo Testamento (versión RV60) usa la palabra “herejía” (gr. Airesis) solo en 3 ocasiones:

El texto más comprometido está en Gálatas 5:20, porque la palabra aparece con el matiz de su otra acepción, la de separación que puede desembocar en divisiones (a causa de pensar distinto). Se ve claro el sentido leyendo las palabras que cita inmediatamente antes y después en el texto bíblico (enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias…)

En 2ª Pedro 2:1 dice “herejías destructoras” donde no es la primera palabra la mala, sino el hecho de que esas decisiones tengan el propósito de destruir (ya que por sí sola, la palabra “herejías” no sería sinónimo de nada negativo en este contexto).

En Hechos 24:14 es Pablo el que dice a Félix: “Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres”. De modo que si seguir a Cristo es una herejía, con gusto me alegraré de que me llamen hereje.

Los que hoy dicen “hereje” bien podrían plantearse cambiar el término por: Falsos maestros, falsos profetas, engañadores, mentirosos, manipuladores, tergiversadores de la verdad, lobos vestidos de oveja, contenciosos y en algunos casos incluso blasfemos…

Sé que no es demasiado probable el hecho de que, tras cientos de años y millones de personas usando la palabra tratada en modo despectivo, esto cambie; pero al menos yo intentaré usar la palabra “hereje” con su significado inicial, como algo BUENO, como la DECISIÓN YA TOMADA de salir de lo aceptado por la mayoría, con el fin de investigar hasta estar plenamente convencido de por qué creo en lo que creo. Por eso, marcaré una sonrisa en mi rostro, alzaré mis ojos a los montes… Y cantaré esta canción:

“Quizás muchos piensen que un hereje soy,
Yo mientras sonrío, porque contento voy;

No me ofende esa palabra, a Dios gracias le doy,

Porque sigo en su Camino, ahí es donde estoy.”


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NOTA (*): El Diccionario de la Lengua Española, comete el mismo error de definir bajo el filtro doctrinal católico romano otras muchas palabras (además de la citada “herejía”). Algunos ejemplos que podríamos dar son: Bautismo, penitencia, blasfemia, pastor o sacramento.

¿Qué es un MITO?


Un Mito es una cosa que no tiene una realidad concreta, que puede llegar a ser una fábula, una fantasía. Cuando un mito se confunde con algo real, la verdad se distorsiona. Algo así ha sucedido con el cristianismo actual, del que muchos escapan por el mítico concepto que tienen de él. Aún estamos a tiempo de hablar las verdades, a la luz de las Escrituras, la Palabra fiel y verdadera de Dios.