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martes

Volando sobre los espinos

Davide Peregrinum sigue viajando en su peregrinaje por el mundo.
Parece que no saca tiempo para pasar por este lugar a dejar sus historias y descubrimientos, pero he podido averiguar que ahora se hace pasar por un tal David López-Cepero y anda escribiendo libros cristianos que no parecen libros cristianos (dice que ya existen demasiados de lo contrario, los que se llaman cristianos y no lo son)... Él siempre "dando el cante".

Parece ser que ha decidido hablar en clave para que muchas personas puedan compartir sus aprendizajes sin saberlo ¿Qué estará tramando?

Ensayo sobre la felicidad, de crecimiento personal, del autor David López-CeperoLo que encontré está aquí, en un libro inspirado en la parábola del sembrador (Mt.13:1-9), con el que pretende ayudar a escapar de los espinos (de esa vida que ahoga a tantas y tantas personas entre afanes y preocupaciones del día a dia). ¿Lo conseguirá? De ti depende descubrirlo.

Puedes saber más visitando este enlace:


¡Feliz peregrinaje, amigo/a! ¡Hasta la próxima!

domingo

¿Debelador de Creencias?: No

Muchos que lean este blog, quizás lleguen a formarse una idea de mí un tanto alejada de la realidad. Porque hoy día, si un cristiano se atreve a decir lo que piensa abiertamente, es acusado de "rebelde", "resentido", o "dañado con la iglesia" (local, se entiende)... Pero eso mismo dijeron en sus "iglesias" de Lutero, Calvino, Erasmo, Zwinglio, y otros muchos, que se atrevieron a levantar la voz cuando descubrieron que la Palabra de Dios enseñaba acerca de la vida abundante, y por contra, algunas instituciones cristianas se morían en ritos y costumbres, donde a veces el dinero era el motor en lugar del puro amor. Sé que eso pasó hace mucho tiempo, y que se le puso el nombre de "La Reforma Protestante"... ¿Pero quién te ha engañado diciendo que ya se acabó? ¿Acaso no hemos de seguir creciendo? ¿No es necesario parecernos cada día más a Jesucristo?

Respondiendo a la cuestión anterior: No, no soy un rebelde, sino alguien que quiere ser cristiano como enseña la Biblia misma, y no según tradiciones. No, no estoy resentido, porque ni envidio lo de otros ni deseo venganza: Dios me enseñó a bendecir, no a maldecir, y tampoco odio a nadie, pues he perdonado a todos... De lo contrario no podría esperar ser perdonado por Dios. Y por último, no, no estoy dañado, porque la libertad y gozo de mi Cristo son bálsamo que me hacen vivir en niveles insospechados. Pero ahora, juzga tú si es pecado leer la Biblia, aprender cosas de ella, corregir errores del pasado, seguir creciendo y aprendiendo, y gritarlo a los cuatro vientos a todos los que tengan oídos para oír.

No quisiera ser duro ni crítico con nadie, pero como el Espíritu le dijo a la iglesia de Laodicea, debes comprar colirio y ponerlo en tus ojos para que veas bien, es necesario llamar las cosas por su nombre (lo contrario sería mentir): Digamos que puede ser que algunos, por el simple acto de pertenecer a tal denominación o grupo cristiano, se crean "baluarte único de la verdad". Pero ten cuidado si tú eres uno de ellos, pues hacer esto, es lo mismo que entronarte en el púlpito de la soberbia y decir: No necesito cambiar más, lo sé todo, nadie va a convencerme de otra cosa que no sea lo que pienso… ¡Mucho cuidado con esto! En Laodicea se llevaron una sorpresa por pensar así, pues se creían ricos, pensaban convencidos que no tenían falta de nada, pero el Espíritu les dijo que eran pobres, que estaban desnudos y ciegos… (Apocalipsis 3:14-22) ¿Acaso no tuviste que cambiar un día para comenzar a asistir a cultos evangélicos, por poner un ejemplo? ¿Entonces por qué no tienes disponible ya la opción de seguir cambiando, si justo el cambio fue la clave para que empezaras a conocer de veras a Dios?

¿Quieres que Dios te vomite de Su boca por navegar entre dos aguas? Yo no, y por eso no me conformo a lo que conozco, ni a los sistemas humanos establecidos; desde luego que no me creo un heraldo, ni alguien que nunca se equivoca, ni soy una persona con la plenitud de la razón: Por descontado que no. Pero tengo, como otros muchos en el mundo, al Espíritu Santo, Aquel a quien si le preguntas cosas con honestidad, te las muestra con claridad. Sé que Dios tiene cosas muy grandes para derramar sobre esta Humanidad, tantas, que no se pueden encerrar entre cuatro paredes, ni en una campaña de milagros, ni en una denominación, ni en una religión. Pero no seamos los mismos cristianos los que limitemos su poder en esta tierra y le ocultemos con un velo de religiosidad... Así, el resto del mundo no le podrá ver.

Hace tiempo que pienso en escribir un artículo como este, donde explicar la razón de este espacio titulado "No Más Mitos Cristianos", y navegando por la red, llegó a mis manos el fragmento de un discurso pronunciado por Francisco Oviedo, Presidente de la Comisión Organizadora de Libertad de Cultos en España, pronunciado el día 11 de marzo de 1910, en el antiguo teatro Barbiere de Madrid, España, y que refleja fielmente mi línea de acción como cristiano libre, y responsable ante el Único al que todos hemos de rendir cuentas. Habla de que no somos debeladores de creencias, lo que quiere decir que no es nuestro cometido "rendir al enemigo con la fuerza de las armas". (No estoy hablando de lucha espiritual ni nada parecido). Pablo lo expresó de otra manera, cuando dijo: "Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder". (1ª Corinitos 4:2). Pero volviendo a la exposición de Francisco Oviedo, dice así:

"No somos debeladores de creencias, siempre respetables si son sinceramente profesadas, ni tampoco somos creadores de nuevas confesiones religiosas. Somos los hijos de la Reforma, los leales defensores del gran principio emancipador de la conciencia humana: el libre examen. Respetables son para nosotros las más atrevidas afirmaciones. El que pide, el que reclama libertad, no puede, no debe solicitar medidas de represión para la conciencia ajena. No somos sectarios de un Cristianismo estratificado, frío, cristalizado en las tenebrosas grutas de un pasado de intransigencias, del que aún tocamos muy lamentables consecuencias. No somos sectarios de ningún reformador, no seguimos la huella de ningún hombre, no obedecemos las inspiraciones de ninguna inteligencia, por augusta que sea. Seguimos libremente las inspiraciones de nuestra propia conciencia, formada al calor de los valores cristianos".

Estamos en tiempos donde una palabra resuena en todas las esferas: Intolerancia. Cualquier sector social pide tolerancia para sí mismo, pero una pregunta clave es esta: ¿Eres tolerante con los demás, tú, que pides que los demás sean tolerantes contigo? Si hago esta pregunta en congregaciones o denominaciones cristianas, la controversia está servida. Pero no es mi cometido crear división por defender diversos puntos de vista; más bien debemos aprovechar todos juntos los tiempos que corren, los avances de la técnica, para poder dar a conocer a Cristo a todo este mundo, pero de una manera humana, cercana, veraz a las Escrituras, fiel al reino de Dios.

Mi libertad para expresar lo que aprendo al estudiar la Biblia, no debiera ofender a nadie, sino enriquecer al que busca genuinamente la verdad de Dios, que nos llamó a estimularnos al amor los unos a los otros, y a edificarnos mutuamente con los tesoros que las Sagradas Escrituras encierran. Examínalo todo y retén solo lo bueno: ES TU RESPONSABILIDAD.

Piensa bien en esto: No podemos encerrar a Dios en un "Credo"; ni limitar Su Presencia solo al templo de una congregación los domingos; ni acotar Su sabiduría infinita y multiforme a las opiniones de algunos que se autodenominan doctos o teólogos... Ya que, quien explica la Escritura es aquel mismo que la inspiró: El Espíritu Santo, y Él habita en TODO aquel que le ha creído y recibido: Esto no es un privilegio solo para algunas personas "influyentes".

¿Encerraremos y limitaremos el poder revelador de Dios a las rígidas, y a veces obsoletas, normas de una estructura? La respuesta correcta debería ser que NO, un no rotundo si se da el caso de que dichas instituciones se basan sobre todo en "normas morales" o en "costumbres denominacionales" o en "tradiciones heredadas" las cuales, en ocasiones se anteponen a las básicas doctrinas de la Biblia: Amor, gozo, libertad, justicia, fe...

Jesús no vino a cargarnos de normas y leyes a cumplir, sino a regalarnos consejos que nos ayudarán a conocerle para vivir en plena libertad... esa libertad que te hace cantar y reír como Pablo y Silas, incluso encerrado en el más oscuro y profundo calabozo: ¡Soy libre! ¡Gracias Dios! ¡Eres precioso! ¡Te amo!

¿Qué es un MITO?


Un Mito es una cosa que no tiene una realidad concreta, que puede llegar a ser una fábula, una fantasía. Cuando un mito se confunde con algo real, la verdad se distorsiona. Algo así ha sucedido con el cristianismo actual, del que muchos escapan por el mítico concepto que tienen de él. Aún estamos a tiempo de hablar las verdades, a la luz de las Escrituras, la Palabra fiel y verdadera de Dios.